Mi vida en el colegio


Mi vida en el Colegio


Puedo decir que he pasado toda mi vida estudiantil en el Espíritu Santo, desde Garabatos, Primaria, Secundaria y Bachillerato. Debido a que este es mi último año me gustaría revivir todos los momentos que he vivido a lo largo de mi estancia en el colegio, tanto buenos como malos. Además, pese a que ya me quiero graduar, le tengo cierto cariño a la institución.



Empecemos cuando yo estaba en garabatos, para ser sincera no recuerdo mucho de lo que viví ahí, pero de lo que no me olvido es de que me gustaba un niño de mi curso, era el más guapo y eso hacía que fuera el que les gustaba a todas, por lo que yo sencillamente prefería ser su amiga. Aparte de eso, estuve en el equipo de cheerleader del colegio en la categoría más pequeña, sin duda me gustaba mucho ese deporte y, sin saberlo, conocí a una persona con la que ahora convivo diariamente: Gia.



También recuerdo que en garabatos siempre me daban de comer choclo con queso, pero eso no me gustaba y terminaba regalándolo a quién sabe quién. Una vez recuerdo que una niña llamada Solange, que se supone que era mi amiga, se cayó y me echó la culpa a mí cuando yo estaba muy lejos de ella; lo peor es que las profesoras le creyeron y me retaron, pero la peor parte fue cuando vi la cara de decepción del niño que me gustaba, en ese momento me dolió más que la retada que me dieron.



Continuemos con segundo de básica, ahí me separaron de mis amigos y amigas de garabatos y al principio me sentí mal, pero después fui haciendo más y más amigas en mi curso y digamos que me estaba gustando la idea de haber dejado garabatos. Una de las profesoras que más impactó en mi vida y que conocí en segundo fue la miss Biviana, ella era muy buena conmigo y me trataba bien, hasta ahora le tengo un cariño inmenso y siempre le agradeceré por todo lo que hizo por mí.



Una de las anécdotas que tengo de segundo es que cuando nos tocaba manualidades, yo hacía siempre una pulsera muy bonita y la guardaba en mi maleta, después salía al recreo a jugar y conversar con mis amigas. Sin embargo, cada vez que regresaba al curso y revisaba mi maleta, la pulsera no estaba y tenía cierta sospecha de quién era que me la robaba, pero nunca dije nada. Otra anécdota es que un día nos tocaba salir al recreo y cada una recogía su lonchera y salía a jugar, pero me tocó ver mi lonchera junto a una niña que me caía bien, pero creo que yo no a ella. Entonces, fuimos a ver nuestras loncheras, pero la suya quedaba debajo de la mía y cuando agarré mi lonchera sin querer se cayó sobre la cabeza de mi compañera y empezó a llorar, ella pensó que lo hice a propósito, pero no fue así. Después me fue a delatar y me tuve que disculpar por algo que no hice, pensándolo bien no me arrepiento de que eso haya pasado.



En lo que respecta a tercero de básica pues no tengo recuerdos claros de eso, nada más que una de las profesoras que me dio ese año y siempre recordaré es la miss Andrea, la cual se fue a Estados Unidos cuando yo estaba en sexto y la verdad la extraño mucho porque es una de las profesoras que más impacto han tenido en mi vida escolar.



En cuarto y quinto de básica la verdad es que tengo vagos recuerdos de esos años, pero sí sé que ahí conocí a mi primera mejor amiga: Génesis, con la cual hasta ahora me llevo bien y que a pesar de no ser mi mejor amiga pues le tengo confianza y tenemos una amistad muy bonita que se empezó a fortalecer cuando empezamos a ir en el mismo expreso en primero de bachillerato.



De sexto de básica no recuerdo absolutamente nada, pero en séptimo me tocó dar un essay para poder pasar a octavo, y si me acuerdo que hablé acerca del helado y su historia, evolución, etc. Además, ahí estaba súper emocionada porque por fin pasaría a ser de secundaria y ya no sería una niñita de primaria.



En octavo me acuerdo que me tocó con el Míster Alejandro de dirigente, él ya no se encuentra en el colegio, pero me parece que es una persona muy inteligente y uno de los profesores que he tenido en mi estadía dentro de la institución. Siempre los miércoles nos tocaba con él cinco horas seguidas de inglés, y hubo un día en el que faltó justo un miércoles y no le pusieron reemplazo, por lo que todo el curso hizo relajo, incluyéndome; fue un día genial porque nos pusimos a jugar, cantar, bailar, entre otras cosas.



En noveno me tocó de dirigente un profesor que era nuevo, el Míster Luis Díaz, y me cayó bien cuando lo conocí. Sin embargo, él no estuvo presente todo el año ya que se fue del colegio, pero no sé por qué. Después la miss Johanna Navarrete fue mi dirigente, aunque ya fueron los dos últimos parciales del año igual le agarré cariño y hubiese querido que fuera mi dirigente todo el año a pesar de que el Míster Luis fue un excelente tutor en el tiempo que estuvo con nosotras.



En décimo empezaron mis mejores años en el colegio, ya que empecé a llevarme mejor con mis compañeras de clase y la dirigente que tuve fue excelente. Recuerdo que nos fuimos de paseo al jardín botánico y vimos demasiados animales y nos divertimos como nunca, como el curso unido que no fuimos en todos los años de primaria.



Aquí también conocí a uno de los profesores que, sin saberlo, marcarían mi vida estudiantil: el Míster Félit. Gracias a él me empezó a gustar la materia de, en ese entonces, estudios sociales; me gustaba la forma en la que él enseña la clase, hace que tú te intereses en el tema y lo cuenta como si lo estuviese viviendo. Sin duda alguna es mi profesor favorito en lo que respecta a esa materia.


Empezando bachillerato dividieron a mi curso con el que estuve en décimo y yo fui la única de ellas que se fue a técnico, y una vez en ese curso me arrepentí de haber elegido es especialización ya que la mayoría tenía una actitud de superioridad y eso me desagradó mucho de ellas. Después de dos semanas de estar en técnico, decidí cambiarme a ciencias y la verdad quise estar en Ciencias “B” dado que ahí estaba la mayoría de las chicas con las que conviví toda mi estancia en el colegio, pero sólo había cupo en el “D” y no me tocó otra más que quedarme ahí.



No todo fue de color rosa porque al principio me caía mal una que otra, pero porque aún no las conocía del todo, después a medida que pasaron los meses empecé a llevarme bien con todas y así nació una hermosa amistad, en especial la que tengo con Gia, Sheyla y Sara. Además, dado que bachillerato tenía nuevas materias, me costó acoplarme a algunas de ellas y me alegré mucho cuando supe que historia me iba a dar el Míster Félit.



En este año también conocí a quien se convertiría en una persona incondicional para mí: mi mejor amigo. Y honestamente pienso que es la única persona que nunca me ha dejado sola a pesar de ciertos problemas que hemos enfrentado a lo largo de nuestra amistad. Le debo mucho a él y todo lo que hace por mí porque de cierta manera me ayudó a ser como soy ahora y siempre estuvo para apoyarme en las buenas y en las malas, por eso y más es que le tengo un cariño inmenso y espero que nuestra amistad dure muchísimos años más.



En segundo de bachillerato la verdad fue un año normal, reí, lloré y la pasé bien con mis compañeras; aquí también empezó a fortalecerse mi amistad con Gia y Adriana, las cuales pienso que son personas indispensables en mi vida y que sin ellas mi bachillerato no hubiese sido el mismo.



Aquí conocí a la miss Nadia, quien debo reconocer que es de las mejores profesoras que me ha tocado en todos mis años en el colegio. Ella sabe entender y escuchar a cada una de las alumnas e incluso nos aconseja cuando tenemos algún problema que sea fuera del colegio.



Y, por último, tercero de bachillerato, la verdad es que me da nostalgia pensar que ya falta poco para graduarme y dejar el colegio, pero este año ha sido maravilloso sin duda alguna. Aquí fortalecí mi amistad con varias de las chicas de mi curso, me concentré mucho en mis estudios y elegí mi profesión de por vida: Negocios Internacionales.



Para terminar mi ensayo, quisiera decir que a pesar de que pasé toda mi vida en el colegio y viví varios de los cambios del mismo, me empecé a sentir verdaderamente en mi segundo hogar a partir de décimo, ya que mi cariño por mis compañeras empezó a crecer y darme cuenta que en pocas semanas no las volveré a ver a la mayoría me llena de tristeza porque de cierta manera todas y cada una de ellas ha influido en mi vida y les agradezco por haber pasado cada día junto a mí. Gracias al colegio por haberme brindado un segundo hogar, gracias a los profesores por haberme enseñado cosas nuevas, pero sobre todo gracias a Emilia, Gia, Sara, Sheyla y Adriana por haberme hecho sentir como una más de sus hermanas día a día.













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